El Grupo Élite Ambiental – GEA- acudió al lugar y verificó: “los árboles ya habían sido aserrados y habían extraído la madera, así mismo se encontró un árbol tirado en el piso que al parecer, por presentar problemas de pudrición, no se beneficiaron de él”, aseguró el ingeniero Carlos García Borrero.
En la visita el propietario del predio manifestó que había talado estos árboles, porque estaban proyectando sombra para un cultivo de pasto y no permitía que este creciera.
El funcionario de la CDMB señaló que aunque son propietarios de las fincas, tienen que tener un permiso de la Autoridad Ambiental para talar árboles o hacer algún trabajo que atente contra el ecosistema.
El dueño del predio, quien incurrió en el delito de aprovechamiento, deberá acudir a la CDMB para hacer compensación o por el contrario se le abrirá proceso sancionatorio. “El Caracolí está en su estado casi vulnerable en el libro rojo de especies vedadas de Colombia”, agregó García Borrero.